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Narrated by Charles Conover
Es la una de la madrugada en este caluroso invierno en mi ciudad, mientras acomodo mis secretos en la bolsa de basura, y dejo mi mente hablar conmigo mismo como es costumbre, en soledad, en soliloquio (palabra que acostumbro y adoro) me encuentro nuevamente porque encontrarme así de esta manera cuando remarcó que es algo que sucede casi constante, es por que he navegado un mundo nuevo, y como mi nombre lo dice he llegado a mi puerto. Tome la balsa hace ya tres anos y medio, masomenos es lo que puedo calcular, tome un rumbo distante, me encontre con riquezas, con novedades, y una mujer que me hizxo sentir en una aldea calurosa, pero como es costumbre, lo reitero, soy marinero, soy ulises, me escribio no homero pero si mi abuela; - Ulises, jamas me decia Uli, alemnos que ella estuviese preocupada, como aquella ocacion donde me tuvieron en el hospital por un apendice reventado.
Salí del gris cuadrado, de un dormir sin sueño, de una imposibilidad inhumana de la celda 206, de caminar 3 por 4 por 3 por 5, en el suelo helado, en esa agua salitrosa, con la mente ocupada en contar los círculos oxidados y sacar cuentas, de los ladrillos donde jugaba una clase de ajedrez en vertical, de ellas escupiendo en mi apellido, y de ellos entendiendo que tal vez no me encontraba de la mejor manera.
Salí y en la lluvia me recogió Harold, salí y después de sentir un frío distante, me quedé en ese silencio erizando por una taza de café caliente. Sies meses atras decidi construir una llamada limitante, una barrera, algo de distancia; tu estabas en tu mundo y yo debía navegar de regreso al mio, pero no funciono, deje una nación llena de mis libros, mis batallas mis ideas, algunas riquezas y más que nada de mi guerrero mas amado.
Le debía su honor al dios de la guerra y al planeta marte, por ende lo nombre así y porque no es suficiente le recalque su origen de viajero.
El silencio es dejar de existir por un tiempo determinado, y yo estoy dispuesto a dejar de determinar mi existencia, me fui dejando tu herradura, tu adorno y la malicia que no reconoce tu cultura, te deje para poder seguir con la misión que Ades me invoco para alejarme de aquel limbo dantesco al cual pertenecía mi alma.
El hombre cuando conoce la paz, la busca, la comparte e incluso la provoca, el hombre que ha estado en los campos, en la zanjas, él los brazos más suaves, este deja todo de lado por brindar la paz, porque ha sangrado, ha llorado, ha muerto y resucitado, el hombre que que fue devoto, tranquilo o violento e inseguro, este que vive en el mundo que lo rodea, en el presente en la imagen de quien lo a creado. La paz que lo arruina todo es esa paz que a dejado de existir, esa que brinda el hombre que se aleja porque ya lo pensó más de cien veces, esa paz que quiere en medio de toda distancia, a mitad de todo conflicto, porque el hombre que a pesar de la traición, de la mentira, del veneno, de la punalada trapera, busca incluso rendirse ante la mentira de un amor no verdadero, de una medusa de piedra víctima del reflejo de su caos, ese hombre perro, a lo diógenes, está buscando lo imposible, la verdadera justicia y respeto a su último esfuerzo a esa última bocanada que le queda, la de poner la otra mejilla e incluso colocarse de frente nuevamente ante la bala, para así volver nuevamente a sí mismo en esa paz que solo él se sabe construir, esa paz que lo arruina todo.
ENGLISH TRANSLATION:
It’s one in the morning in this warm winter in my city. As I arrange my secrets in the trash bag, I let my mind speak to itself, as usual, in solitude, in soliloquy (a word I often use and adore). I find myself again because finding myself like this, in this manner — when I emphasize that it happens almost constantly — is because I’ve navigated a new world, and, as my name suggests, I have reached my port.
I took the raft three and a half years ago — more or less, that’s what I can calculate. I set out on a distant course, encountered riches, novelties, and a woman who made me feel like I was in a warm village. But, as usual… I reiterate, I am a sailor; I am Ulysses. Not written by Homer but by my grandmother: Ulises. She never called me ‘Uli’ unless she was worried, like that time when I ended up in the hospital with a ruptured appendix.
I left the gray square, the sleepless sleep, the inhuman impossibility of cell 206, walking 3 by 4 by 3 by 5, on the freezing floor, in that salty water, with my mind occupied counting rusty circles and doing calculations, from the bricks where I played a kind of vertical chess, from their spit on my last name, and from them understanding that I might not be in the best state of mind.
I left, and in the rain, Harold picked me up. I left, and after feeling a distant cold, I stayed in that bristling silence with a cup of hot coffee.
Six months ago, I decided to build a limiting call, a barrier, some distance. You were in your world, and I had to navigate back to mine; but it didn’t work. I left a nation full of my books, my battles, my ideas, some riches, and, most importantly, my most beloved warrior.
I owed his honor to the god of war and the planet Mars. Hence, I named him so, and because it wasn’t enough, I emphasized his origin as a traveler.
Silence is ceasing to exist for a determined time, and I am willing to stop determining my existence. I left you your horseshoe, your ornament, and the malice that doesn’t recognize your culture. I left you so I could continue the mission that Hades invoked me to accomplish, to pull me away from that Dantean limbo to which my soul belonged.
When a man knows peace, he seeks it, shares it, and even provokes it. The man who has been in the fields, in the trenches, in the softest arms, leaves everything behind to bring peace, because he has bled, he has cried, he has died, and he has been resurrected. The man who was devout, calm, or violent and insecure, lives in the world that surrounds him, in the present, in the image of the one who created him.
The peace that ruins everything is that peace that has ceased to exist, the one offered by the man who walks away because he has thought about it more than a hundred times. That peace he seeks amidst all distance, in the middle of every conflict. Because the man who, despite betrayal, lies, poison, and the backstabbing blow even seeks to surrender to the lie of an untrue love, of a stone Medusa, a victim of the reflection of her chaos. That dog-man, like Diogenes, is looking for the impossible: true justice and respect for his last effort, for that final gasp he has left, the one where he turns the other cheek or even stands before the bullet once again, to return to himself in that peace that only he knows how to build — that peace that ruins everything.
Ulises Navarro es el director de operaciones de Alcon Media, LLC, donde combina su pasión por las operaciones de los medios con su dedicación a la justicia social, el folklore y el periodismo independiente. También es el presidente de klaindastino kors. Originario de Guadalajara, México, es un filósofo y escritor autodidacta que emigró a los Estados Unidos a la edad de 21 años, trabajando inicialmente como agricultor en los campos de Washington y Oregón. Fue allí donde nació su deseo de lucha social por los derechos de los migrantes. Ulises recibió el premio BFT del Salón de la Fama del Transporte Público por su informe “Sobre la inclusión en el transporte público”. Ahora trabaja en muchos proyectos informativos y educativos, incluido El Centro de la Dignidad.
Ulises Navarro is the Chief Operating Officer of Alcon Media, LLC, where he combines his passion for media operations with his dedication to social justice, folklore, and independent journalism. He is also the president of klaindastino kors. Originally from Guadalajara, Mexico, he is a self-taught philosopher and writer who migrated to the United States at the age of 21, working initially as a farmer in the fields of Washington and Oregon. It was there where his desire for social struggle for the rights of migrants was born. Ulises received the BFT Public Transportation Hall of Fame Award for his reporting “On Inclusion in Public Transportation”. He now works on many informational and educational projects, including El Centro de la Dignidad.
Este artículo es presentado por El Vuelo Informativo, una asociación entre Alcon Media, LLC y Tumbleweird, SPC.
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