Tarzán en Acapulco / Tarzan in Acapulco
Johnny Weissmuller y Brenda Joyce: Tarzan and the Leopard Woman (1946)
This article is bilingual! Scroll down for the English translation.
Pocos habrán oído hablar de Elmo Lincoln. Se trata nada menos que del primer actor que interpretó a Tarzán, el Rey de los Monos, personaje creado en 1912 por el escritor estadounidense Edgar Rice Burroughs para una revista. Actuó en Tarzán de los monos, película muda de 1918 dirigida por Scott Sidney.
A grandes rasgos, esta es la historia del personaje: sus padres se pierden en la selva africana y el niño es adoptado por una manada de simios. Crece entre ellos, y quiere ser como ellos, aunque se sabe diferente. Cuando conoce a Jane, su vida da un giro, y en adelante deberá adaptarse a la civilización, sin abandonar su capacidad de andar entre los árboles, balanceándose de una liana a otra. Su grito, mezcla de sonidos humanos y simiescos, se vuelve icónico. Chita, una simpática chimpancé, lo seguirá fielmente a donde quiera que vaya.
En la vida real, ha habido varios casos de seres humanos que han vivido en la selva por años, alejados de todo contacto con la civilización. Tarzán nos remite a nuestros más remotos orígenes y responde al ideal, muy humano, de huir del mundanal ruido.
El actor más famoso que lo interpretó fue el estadounidense Johnny Weissmüller, quien había sido antes nadador olímpico. Con él, se introdujeron dos elementos clave: el célebre grito y la mona Chita.
Weissmüller nació en 1904 en Timisoara, Rumanía; sus padres se establecieron en Estados Unidos cuando él tenía sólo 3 años. Fue un niño enfermizo que a los 15 se dedicó a la natación, logrando la hazaña de ganar tres medallas de oro en los Juegos Olímpicos de París (1924) y una de bronce en waterpolo, y otras dos de oro en los Juegos Olímpicos de Ámsterdam (1928), además de conseguir hasta 67 récords mundiales.
Inició su carrera en el cine cuando la Metro-Goldwyn-Mayer lo contrató para actuar en doce películas de aventuras como Tarzán. Entre otras, filmó: Tarzán de los monos (1932), Tarzán y su compañera (1934), Tarzán y las intrépidas amazonas (1945) y Tarzán y la sirena (1948). La actriz Maureen O’Sullivan, en el papel de Jane, intervino en las primeras seis películas.
Retirado del cine, Weissmüller se hospedó de manera permanente en el hotel Flamingos, en Acapulco, México. Lo visitaron en ese hotel personalidades como John Wayne, Elizabeth Taylor y Orson Welles. Aquellos actores fueron conocidos en la localidad como “la pandilla de Hollywood”. Weissmüller mandó construir en el hotel la Casa Redonda, donde vivía con su mujer. Cuando algún curioso quería visitarlo, se encolerizaba, razón por la cual se trasladó a vivir por un tiempo a unos kilómetros del Flamingos. Estuvo internado en un psiquiátrico, y se cuenta que solía lanzar su célebre grito mientras recorría los pasillos. Nada nos impide imaginar que lo mismo hacía en el mirador de la Casa Redonda, cuando el sol se ocultaba en el horizonte; en el cercano mar, su auditorio estaría compuesto por una veintena de delfines.
Johnny le había dicho a su mujer: “El día que yo muera no deseo regresar a Estados Unidos, porque Acapulco es mi paraíso”. Días después, el 20 de enero de 1984, murió a causa de un edema pulmonar. Tenía 79 años. Está enterrado en el cementerio Valle de la Luz de Acapulco. Luego de su muerte, el hotel, que ya le pertenecía, fue vendido por sus hijos. La Casa Redonda es ahora un museo y también puede ser rentada por huéspedes nostálgicos de aquella época y de aquel personaje. Cuenta con piscina privada y mirador, desde donde pueden contemplarse la isla de La Roqueta, la playa Pie de la Cuesta y Puerto Marqués. En el Paseo de la Fama de Hollywood, una rutilante estrella recuerda al actor como lo que ha llegado a ser: un mito.
La mala suerte que persigue a algunos de los que se atrevieron a interpretar a este selvático personaje es conocida como “la maldición de Tarzán”. Con la llegada del cine sonoro, la carrera de Elmo Lincoln se fue a pique y tuvo que trabajar como minero. Sólo le ofrecían papeles de extra. Sufrió sobrepeso y murió de un infarto a los 63. Weissmüller, ya lo dijimos, estuvo recluido en un psiquiátrico. Lex Barker tenía escaso talento como actor, pero su intervención en La dolce vita de Fellini lo convirtió en una estrella en Alemania. El 11 de mayo de 1973 paseaba despreocupado por las calles de Nueva York cuando un súbito ataque al corazón lo privó de la vida. Tenía 54 años. James Pierce protagonizó Tarzán y el león dorado, pero la película fue un rotundo fracaso. Jock Mahoney, de imponente aspecto físico, actuó como el héroe en Tarzán en la India (1962) y Los tres desafíos de Tarzán (1963). Durante el rodaje de esta última, se contagió de disentería y perdió 20 kilos. La compañía decidió revocar su contrato. Desde entonces, actuó sólo en westerns y series de televisión. A los 70 años, murió a causa de un accidente de coche.
Maldiciones y leyendas aparte, Tarzán de los monos es, sin duda, uno de los personajes inolvidables del cine mundial. No sería raro que pronto se anuncie una nueva película o serie de televisión donde Tarzán, vestido sólo con un calzoncillo hecho de piel de tigre, y trasladándose de una liana a otra en la selva africana, vuelva a lanzar al aire su emblemático grito.
English translation
Few may have heard of Elmo Lincoln. He was none other than the first actor to portray Tarzan, the King of the Apes, a character created in 1912 by American writer Edgar Rice Burroughs for a magazine. He starred in Tarzan of the Apes, a 1918 silent film directed by Scott Sidney.
In broad strokes, this is the character’s story: His parents get lost in the African jungle, and the boy is adopted by a troop of apes. He grows up among them and wants to be like them, though he knows he’s different. When he meets Jane, his life takes a turn, and from then on he must adapt to civilization without losing his ability to move through trees, swinging from vine to vine. His cry, a mix of human and simian sounds, becomes iconic. Cheeta, a friendly chimpanzee, follows him faithfully wherever he goes.
In real life, there have been several cases of humans living in the jungle for years, completely isolated from civilization. Tarzan takes us back to our most remote origins and embodies the very human ideal of escaping worldly noise.
The most famous actor to play him was American Johnny Weissmüller, a former Olympic swimmer. With him came two key elements: the famous yell and Cheeta the chimp.
Weissmüller was born in 1904 in Timisoara, Romania; his parents settled in the United States when he was just three years old. A sickly child, at fifteen he took up swimming, achieving the feat of winning three gold medals at the Paris Olympics (1924) and a bronze in water polo, plus two more golds at the Amsterdam Olympics (1928), along with setting 67 world records.
He began his film career when Metro-Goldwyn-Mayer hired him to star in twelve Tarzan adventure films. Among others, he filmed: Tarzan the Ape Man (1932), Tarzan and His Mate (1934), Tarzan and the Amazons (1945), and Tarzan and the Mermaids (1948). Actress Maureen O’Sullivan played Jane in the first six films.
After retiring from films, Weissmüller took up permanent residence at the Flamingos Hotel in Acapulco, Mexico. Celebrities like John Wayne, Elizabeth Taylor, and Orson Welles visited him there. These actors were known locally as ‘the Hollywood gang’. Weissmüller had the Round House built at the hotel, where he lived with his wife. When curious fans wanted to visit, he would become angry, which led him to move a few kilometers away from the Flamingos for a time.
Later in life, he was committed to a psychiatric hospital, and it’s said he would often let out his famous yell while walking the halls. We can easily imagine him doing the same from the Round House’s lookout as the sun set on the horizon, with a score of dolphins in the nearby sea as his audience.
Johnny told his wife: “When I die, I don’t want to return to the United States, because Acapulco is my paradise.” Days later, on January 20, 1984, he died of a pulmonary edema at age 79. He’s buried in Acapulco’s Valle de la Luz cemetery. After his death, the hotel, which he owned, was sold by his children. The Round House is now a museum and can also be rented by guests nostalgic for that era and that character. It features a private pool and lookout with views of La Roqueta island, Pie de la Cuesta beach, and Puerto Marqués. On Hollywood’s Walk of Fame, a gleaming star remembers the actor for what he became: a legend.
The bad luck that has followed some who dared to play this jungle character is known as ‘the Tarzan curse’. With the advent of sound films, Elmo Lincoln’s career collapsed, forcing him to work as a miner. He was only offered roles as an extra. He suffered from obesity and died of a heart attack at 63. Weissmüller, as mentioned, was confined to a psychiatric hospital. Lex Barker had little acting talent, but his appearance in Fellini’s La Dolce Vita made him a star in Germany. On May 11, 1973, he was casually walking New York streets when a sudden heart attack took his life at 54. James Pierce starred in Tarzan and the Golden Lion, but the film was a complete failure. Jock Mahoney, with his imposing physique, played the hero in Tarzan Goes to India (1962) and Tarzan’s Three Challenges (1963). During the filming of the latter, he contracted dysentery and lost 20 kilos, and the studio revoked his contract. From then on, he acted only in westerns and TV series. He died in a car accident at 70.
Curses and legends aside, Tarzan of the Apes is undoubtedly one of world cinema’s unforgettable characters. It wouldn’t be surprising if a new Tarzan movie or TV series were soon announced, featuring the jungle hero wearing only his trademark loincloth, swinging from vine to vine in the African jungle, and letting loose his iconic yell once more.
Este artículo es presentado por El Vuelo Informativo, una asociación entre Alcon Media, LLC y Tumbleweird, SPC.
This article is brought to you by El Vuelo Informativo, a partnership between Alcon Media, LLC and Tumbleweird, SPC.