Our way… / Nuestro camino...

Jess X. Snow. Migration is Natural, 2017. Video still.

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Cuando hablamos sobre migrar de un país a otro son muchas las cuestiones que deberíamos tomar en cuenta antes de decidirnos a dar el siguiente paso. Pero hablando sobre este tema, en América latina, son muchas las circunstancias que nos orillan a la mayoría de las personas a hacerlo de forma espontánea y sin importar los riesgos que esto conlleva en el proceso. Los países hispanos son conocidos por sus riquezas naturales, diversidad cultural, exquisita gastronomía y una larga lista de atractivos y cosas buenas que podríamos mencionar, sin embargo, todo esto se ve empañado por los altos índices de delincuencia, algunos malos gobiernos, desigualdad en la sociedad y otras situaciones que desembocan o influyen a la hora de que una persona decide buscar “el sueño americano”, esto acompañado de la idea de que residir en Estados Unidos nos hará tener una mejor calidad de vida, buenos ingresos económicos, etc., dejando atrás todo lo que un día creíamos estable o la vida que hasta ese momento era todo lo que teníamos.

No es un secreto para nadie que la vida de las personas que migramos se vuelve compleja desde el momento en que llegamos a nuestro nuevo hogar, en este caso, América del Norte; en primera instancia está la barrera del idioma, lo cual a pesar de hablar diferentes lenguajes, las personas siempre encontramos la manera de comunicarnos y muchas cosas más de las cuales hablaremos poco a poco.

Mi nombre es Orlando López y les hablaré brevemente de cómo llegué a este país y como ha sido mi proceso de adaptación, aprendizaje y desarrollo. Soy mexicano, nacido en un pequeño pueblo de Tabasco en el sur del país. Mis padres son personas que toda su vida la han dedicado al campo, tengo dos hermanos y una hermana. Al cumplir la mayoría de edad decidí estudiar la carrera de derecho y así fue, egresé de esta en el año 2020, durante la pandemia por COVID 19, el principal motivo por el cual no pude ejercer mi profesión, a raíz de esto y por muchas otras razones, con la ayuda de unas personas llegué a Tucson, Arizona, el 18 de septiembre del 2021, en donde radicaría por 6 meses, trabajando en lo que se conoce como “lonchera” de comida rápida. Es a través de este trabajo que logré saldar mi deuda económica con las personas que pagaron todos los gastos que conllevó el que pasará de México a Estados Unidos. En marzo del año 2022 viajé hasta Indiana, estado en el cual tan solo viví por 4 meses, laboré en distintos restaurantes, pero todos se distinguían por largas jornadas laborales de hasta 14 horas diarias, no pagaban horas extras y muchas veces ni siquiera querían pagar. Es así que con ayuda de una amiga que ya residía en Yakima, WA., decido mudarme hasta aquí el 08 de agosto de 2022. Comenzando a trabajar en un empaque de manzanas. Han sido muchas las circunstancias por las que he tenido que atravesar en este oficio, pero cómo la mayoría de las personas, siempre trato de dar lo mejor de mí y ser mi mejor versión cada vez. En ocasiones me invade la melancolía por estar lejos de mi familia y amigos, pero trato de ser fuerte porque estar aquí es mi decisión, al igual que lo ha sido, asistir a clases de inglés, escuchar pláticas sobre migración, derechos y obligaciones, entre otras cosas que sé son en beneficio propio y de los demás, con esto que quiero dar a entender, que muchas veces la vida nos hará elegir entre lo que queremos hacer y en lo que realmente debemos hacer, es decir elegir sabiamente, y muchas veces sacrificando lo que ya teníamos estable.

Todas las personas somos como un libro abierto con distintas historias por contar, los migrantes son o somos, personas llenas de sueños, fuertes, con metas fijadas por cumplir, todos estamos aquí por una razón, todos trabajamos diariamente de forma ardua en todos los oficios que nos son permitidos, unos eligen tener dos trabajos, otros trabajamos y estudiamos, algunos deciden emprender sus propios negocios, pero como mencioné anteriormente, estamos aquí por nuestros propósitos y convicciones. Gracias a todos aquellos que nos reciben de manera cálida, como si nos conocieran de años, gracias también a quienes nos han tratado mal, porque nos enseñan a cómo no debemos ser y que la vida no siempre será buena, pero tampoco siempre mala. Todo es proceso con altas y bajas…


Our way…

When we talk about migrating from one country to another, there are many issues that we should take into account before deciding to take the next step. But speaking about this topic, in Latin America, there are many circumstances that force most of us to do it spontaneously, regardless of the risks that this entails in the process. Hispanic countries are known for their natural riches, cultural diversity, exquisite gastronomy, and a long list of attractions and good things that we could mention; however, all this is marred by high crime rates, some bad governments, inequality in society, and other situations that lead to or influence when a person decides to pursue ‘the American dream’. This, accompanied by the idea that residing in the United States will make us have a better quality of life, good economic income, etc, convinces us to leave behind everything that we thought was stable — the life that, until that moment, was all we had.

It is no secret to anyone that the lives of people who migrate become complex from the moment we arrive at our new home (in this case, North America). In the first instance, there is the language barrier (which, despite speaking different languages, people always find a way to communicate… one of the many things about which we will talk little by little).

My name is Orlando López, and I will briefly talk to you about how I came to this country and what my adaptation, learning, and development process has been like. I am Mexican, born in a small town in Tabasco in the south of the country. My parents are people who have dedicated their entire lives to the countryside. I have two brothers and a sister. When I came of age, I decided to study law. As it turned out, I graduated in 2020, during the COVID-19 pandemic. The pandemic was the main reason why I could not practice my profession. 

For this and other reasons, with the help of some people, I arrived in Tucson, Arizona, on September 18, 2021, where I would live for six months, working in what is known as a fast food “lonchera” (a food truck). It is through this work that I was able to pay off my financial debt with the people who paid all the expenses involved in my passage from Mexico to the United States. In March 2022, I traveled to Indiana, a state in which I only lived for four months. I worked in different restaurants, but they were all characterized by long working hours of up to 14 hours a day. They did not pay overtime, and many times, they did not want to pay at all. So, with the help of a friend who already lived in Yakima, Washington, I decided to move here on August 8, 2022. 

I started working right away in an apple packing house. There have been many difficult circumstances that I have had to go through in this profession; but like most people, I always try to give my best and be my best version every time. Sometimes, melancholy invades me for being far from my family and friends, but I try to be strong, because being here is my decision. It has also been my decision to attend English classes and listen to talks about migration, rights, and obligations, among other things that I know are for the benefit of myself and others. With this account, I want to show that many times, life will make us choose between what we want to do and what we really should do; that is, sometimes choosing wisely means sacrificing what we already had that was stable.

All of us are like an open book with different stories to tell. Migrants are who we are — people full of dreams, strong, with goals we want to achieve. We are all here for a reason. We all work hard daily in whatever jobs that are allowed to us. Some choose to have two jobs, others work and study, some decide to start their own businesses; but as I mentioned before, we are here for our purposes and convictions. 

Thanks to all those who receive us warmly, as if they had known us for years. Thanks also to those who have treated us badly, because they teach us how we should not be, and that life will not always be good. But it will not always be bad, either. Everything is a process with ups and downs…


Orlando es un joven migrante estudiante de leyes y creyente de su voz. Si tienes una historia que contarle puedes contactarlo al 509.579.4175 para que tu voz también nos inspiré.

Orlando is a young migrant law student that believes in his voice. If you have a story to tell him, you can contact him at 509-579-4175 and add your voice to that which inspires us.